Indonesia prohíbe los paseos en elefante y marca un precedente histórico en Asia

El gobierno indonesio ha decretado el fin de una de las atracciones turísticas más cuestionadas en el sudeste asiático. La medida, que entró en vigor el 21 de enero de 2026, convierte a Indonesia en el primer país de Asia en prohibir completamente los paseos en elefante en todos sus centros turísticos y de conservación.


Durante décadas, Indonesia ha sido uno de los destinos preferidos para quienes buscan la experiencia de montar sobre un elefante. Bali, con sus paisajes de postal y su industria turística floreciente, albergaba algunos de los centros más conocidos donde esta actividad se vendía como una aventura inolvidable. Pero detrás de las sonrisas de los turistas y las fotografías en redes sociales, existía un sistema de entrenamiento brutal diseñado para quebrar la voluntad de estos animales.

Las cifras son contundentes: entre 1985 y 2012, la población del elefante de Sumatra —la subespecie que habita en Indonesia— se redujo a la mitad. La caza furtiva por sus colmillos, la deforestación masiva y los conflictos con comunidades humanas han llevado a esta especie al borde del colapso. Actualmente, quedan entre 2.400 y 2.800 individuos, catalogados por el Fondo Mundial para la Naturaleza como "en peligro crítico de extinción".

Pero el daño no es solo poblacional. Es profundamente individual. Cada elefante sometido a paseos turísticos experimenta sufrimiento físico y psicológico. Los métodos de entrenamiento implican separar a las crías de sus madres, confinarlas en espacios reducidos y someterlas a golpes sistemáticos hasta que aprenden a temer y obedecer. Una vez "domesticados", estos animales pasan años transportando turistas sobre sus espaldas, una actividad que puede causarles lesiones permanentes en la columna vertebral y las articulaciones.

Por qué el mundo necesitaba este cambio

La decisión de Indonesia no surgió de la nada. Fue el resultado de años de investigaciones, campañas y presión internacional que documentaron el sufrimiento sistemático de estos animales.

En diciembre de 2025, el Ministerio de Silvicultura de Indonesia, a través de su Dirección General de Conservación de Recursos Naturales y Ecosistemas, emitió la Carta Circular N.° 6 de 2025, que formalmente prohibía las actividades de paseos en elefante en todas las instalaciones de conservación y turismo del país. La normativa estableció el 21 de enero de 2026 como fecha límite para cesar estas prácticas, con la amenaza explícita de revocar los permisos de operación a quienes no cumplieran.

La implementación no fue inmediata. El Mason Elephant Park, uno de los últimos establecimientos en Bali que ofrecía paseos en elefante, continuó operando incluso después de la fecha límite. El gobierno tuvo que emitir dos advertencias formales antes de que el centro finalmente cesara la actividad el 25 de enero, tras la visita de un equipo de verificación gubernamental.

"Esta decisión histórica sitúa a Indonesia a la vanguardia del bienestar de los elefantes", señala Aïda Gascón, directora de AnimaNaturalis en España. "Durante años, hemos documentado cómo estas prácticas no solo dañan físicamente a los animales, sino que los privan de cualquier posibilidad de expresar sus comportamientos naturales. Los elefantes son seres sociales complejos que necesitan espacio, interacciones con otros individuos de su especie y libertad para explorar. El confinamiento y la explotación turística les niegan todo esto".

La prohibición indonesia se alinea con un movimiento global creciente hacia el turismo responsable. Informes como "Checking Out of Cruelty" y "Holidays That Harm" de World Animal Protection han expuesto sistemáticamente cómo los paseos en elefante y otras actividades similares explotan a los animales sin proporcionar beneficios reales para la conservación. Estos estudios han demostrado que la gran mayoría de las instalaciones que ofrecen interacción directa con animales priorizan el lucro sobre el bienestar animal.

Las investigaciones científicas respaldan estas preocupaciones. Los expertos en bienestar animal han establecido que los paseos en elefante implican métodos de entrenamiento dolorosos y estresantes, restringen severamente el comportamiento natural de estos animales y pueden causar daño físico y psicológico a largo plazo. La estructura anatómica de los elefantes no está diseñada para soportar peso constante sobre su espalda; a diferencia de caballos o camellos, la columna vertebral de un elefante forma un arco cóncavo que hace que cargar peso sea particularmente perjudicial.

Además, el proceso de "doma" —un término que suaviza la brutalidad real— implica separar a elefantes jóvenes de sus grupos familiares y someterlos a un proceso llamado "phajaan" o "aplastamiento del espíritu" en algunas regiones de Asia. Este método consiste en confinar al animal en un espacio minúsculo, privarlo de alimentos y agua, y golpearlo repetidamente hasta quebrar su resistencia psicológica.

Un modelo diferente es posible

La prohibición no significa el fin de las oportunidades para que los turistas experimenten la majestuosidad de los elefantes. Significa, más bien, una transformación hacia formas de turismo que respetan la dignidad y las necesidades de estos animales.

Varios centros en Indonesia están ahora en proceso de transición hacia modelos basados en la observación ética. Estos santuarios permiten que los elefantes vivan en espacios amplios, interactúen libremente con otros individuos de su especie y expresen comportamientos naturales como socializar, pastorear y bañarse. Los visitantes pueden observarlos desde una distancia respetuosa, aprender sobre su biología y comportamiento, y comprender los desafíos de conservación que enfrentan.

Este enfoque no solo beneficia a los animales, sino que también ofrece una experiencia turística más auténtica y educativa. Los viajeros que visitan estos santuarios informan niveles más altos de satisfacción porque pueden observar a los elefantes comportándose de manera natural, en lugar de verlos realizar trucos o transportar personas en un ambiente artificial.

"El turismo ético no es incompatible con la experiencia memorable", añade Gascón. "Al contrario, permite conexiones más genuinas con los animales cuando los vemos expresando su verdadera naturaleza, no cuando están siendo forzados a actuar según nuestras expectativas de entretenimiento".

Ejemplos de este modelo ya existen en otras partes del mundo. En países como Tailandia y Sri Lanka, varios santuarios han abandonado completamente los paseos en elefante y han demostrado que el turismo de observación puede ser igualmente rentable, si no más, que las atracciones basadas en la explotación. Estudios de mercado muestran que los viajeros, especialmente las generaciones más jóvenes, priorizan cada vez más destinos y experiencias que sean ética y ambientalmente responsables.

La transición también puede generar beneficios económicos sostenibles para las comunidades locales. Los santuarios éticos requieren personal capacitado en bienestar animal, guías educativos, infraestructura para observación y programas de conservación, creando empleos especializados y oportunidades de desarrollo profesional que van más allá del simple entretenimiento turístico.

Además, esta prohibición envía una señal clara a la industria global del turismo: las prácticas que explotan animales están siendo rechazadas no solo por activistas, sino por gobiernos y consumidores. Empresas de viajes y operadores turísticos están siendo presionados para eliminar de sus catálogos actividades que involucren sufrimiento animal, y aquellos que se adaptan rápidamente a estas nuevas expectativas están posicionándose como líderes en turismo sostenible.

Es momento de actuar: qué puedes hacer tú

La decisión de Indonesia representa una victoria monumental, pero el trabajo está lejos de terminar. Miles de elefantes en Nepal, Tailandia, India y otros países del sudeste asiático siguen siendo explotados en atracciones turísticas similares. El cambio real requiere acción colectiva y sostenida.

Como viajero, tienes un poder inmenso en tus manos: tus decisiones de consumo. Cada vez que eliges no participar en paseos en elefante, circos con animales o cualquier atracción que implique contacto directo forzado con vida silvestre, estás enviando un mensaje al mercado. Cada reseña negativa que dejas sobre estas prácticas en plataformas de viajes, cada experiencia ética que respalda con tu dinero y tus recomendaciones, contribuye a transformar la industria.

Investiga antes de viajar. Busca santuarios acreditados por organizaciones de bienestar animal reconocidas. Pregunta directamente a operadores turísticos sobre sus políticas de bienestar animal. Desconfía de cualquier lugar que ofrezca tocar, alimentar a mano o montar animales salvajes: estas actividades casi siempre implican entrenamiento coercitivo y condiciones inapropiadas.

"Cada uno de nosotros puede ser un agente de cambio", expresa Gascón. "No necesitamos esperar a que los gobiernos actúen. Podemos hacerlo ahora mismo, con nuestras elecciones diarias. Si todos los turistas rechazaran colectivamente las atracciones crueles, estas desaparecerían por falta de demanda. Es así de simple y así de poderoso".

 

HazteVeg.com es un servicio GRATUITO de AnimaNaturalis que recibe decenas de miles de visitas cada semana. Esto toma mucho de nuestro tiempo personal, recursos y trabajo duro. Pero lo hacemos porque SABEMOS que hace la diferencia. Si apoyas este proyecto, podemos crear una mayor conciencia sobre los derechos de los animales, medio ambiente, consumo ético y el estilo de vida basado en la compasión, vegano y 100% libre de productos de origen animal. Creemos que la información que permite a la gente tomar mejores decisiones.

Apoya nuestro trabajo