Tarta tatin vegana

Aïda Gascón BoschReceta enviada por Publicado el jueves 27 de abril del 2017.

La tarta tatin de manzana es un postre tradicional francés, y esta versión vegana no tiene absolutamente nada que envidiar a la receta original. con su masa brisa casera, ingredientes naturales, fácil de elaborar y deliciosa.


Tiempo total:
100 min.
Preparación:
50 min.
Cocción:
50 min.

Porciones:
8


Ingredientes

  • 5 manzanas golden
  • 20 gr aceite de coco
  • 100 gr azúcar de caña
  • 140 gr harina de trigo
  • 30 gr fécula de tapioca
  • 50 gr aceite de girasol
  • 50 gr sirope de arce

Instrucciones

Usaremos de 5 a 6 manzanas (1 Kg), en función del tamaño y del diámetro de la tarta (yo he usado un molde desmontable de 20cm de diámetro).

Pelaremos las manzanas con un cuchillo o pelador cerámico, para evitar que se oxiden rápidamente. Partiremos las manzanas en cuartos con el cuchillo cerámico y limpiaremos los restos del corazón con cada cuarto. También podemos usar un descorazonador, pero solo si también es cerámico.

En una sartén a fuego medio añadiremos 20gr de aceite de coco junto al azúcar de caña y removeremos bien durante unos minutos con una espátula de silicona hasta que el azúcar se deshaga. Añadiremos un poquito de agua, solo dos o tres cucharadas. Cuando el caramelo empiece a burbujear, añadiremos las manzanas ya cortadas y las dejaremos unos 10 minutos teniéndolas a fuego medio-lento y moviéndolas con una espátula o lengua de silicona con mucha delicadeza para que no se rompan. Habrá que ir dándoles vueltas para que se cocinen bien y todas sus caras queden empapadas de caramelo. Cuando ya estén blandas y hayan adquirido un bonito color oscuro caramelo, las colocaremos bien juntas en el molde ayudándonos de la espátula, apretándolas con cuidado para evitar que se vean espacios entre las manzanas. El resto que haya quedado en la sartén, que será una mezcla de caramelo líquido y jugo de las manzanas, lo añadiremos también de forma homogénea por encima de las manzanas, especialmente en los huecos que hayan quedado. ¡Esto se transformará luego en una deliciosa gelatina de caramelo y manzana!

Procederemos a hacer nuestra propia masa brisa o quebrada casera. Podéis comprarla ya hecha, aunque no es fácil encontrarla sin ingredientes de origen animal, como el huevo o la mantequilla. Además se trata de una masa muy fácil de hacer, y muy versátil para muchas recetas, así que vale la pena aprender a hacerla. En un bol añadimos la harina junto con la fécula de tapioca, el aceite y el sirope de arce (también puedes usar cualquier endulzante natural como la melaza de arroz, sirope de ágabe o también azúcar glass), y una pizca de sal. Mezclamos primero con una espátula o cuchara y luego terminamos de mezclar con los dedos hasta conseguir una textura tipo galleta desmenuzada y hacemos una bola con ella. Se debe trabajar y amasar lo menos posible para evitar que se vuelva elástica y desarrolle su gluten, y eso no es lo que queremos, queremos una masa delicada, quebradiza, crujiente y arenosa.

Ponemos la bola de mesa encima de una silplat (lámina de silicona) o en su defecto sobre una hoja de papel de hornear. La aplastamos con cuidado con la mano y la vamos apretando con la palma de la mano hasta conseguir una base circular del tamaño del molde, de aproximadamente un centímetro de grosor.

Ponemos encima la lámina de pasta brisa ayudándonos con la silpat o con el papel de horno. Este es el único paso difícil de la receta. Lo mejor es darle la vuelta sobre nuestra propia mano encima del molde con las manzanas, en un movimiento rápido pero cuidadoso, y la dejamos caer por encima de las manzanas. Con una la lengua de silicona apretamos un poco los bordes para que queden bien incorporados, y finalmente pinchamosun poco la superficie de la masa para que la tarta deje salir el vapor.

Ponemos el horno a precalentar a 210 grados e introduciremos la tarta. Hornearemos a esa temperatura durante 15 minutos y luego durante otros 15 minutos más a 180 grados.

Cuando la tarta se haya enfriado un poco y la podamos manipular, le daremos la vuelta con un plato y desmoldaremos con cuidado.

Tradicionalmente esta tarta se sirve templada o caliente, acompañada de un poco de crema inglesa o de helado de vainilla. Puedes hacerte con tu propio helado vegano para acompañarla. ;)

A mi me gusta comerla fría de la nevera, en verano. ¿Y sabéis qué? ¡Es uno de los postres más ligeros y con menos calorías que existen en el mundo de la repostería! Una porción, de unos 100 gr, contiene menos de 300 kcal. Lo difícil es comer solo una porción ;)

Receta original de: Peaceful Cuisine


Tartas & Pasteles |


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