Reseña del libro ¿Carne? ¡No, gracias!

Siempre se agradece la aparición de un nuevo libro que promueva el vegetarianismo, pero nos sentimos doblemente agradecidos si la defensa que se hace de esta alimentación, se acompaña de la descripción de la crueldad hacia los animales implícita.

Reseña del libro ¿Carne? ¡No, gracias!

Reseña del libro ¿Carne?¡No, gracias! De Frederic Vinyes, editorial Océano, Barcelona, 2004.

 


  • Título: ¿Carne? No, gracias
  • Autor:  Vinyes, Frederic
  • Editorial: Océano Ambar
  • Páginas: 144

Siempre se agradece la aparición de un nuevo libro que promueva el vegetarianismo, pero nos sentimos doblemente agradecidos si la defensa que se hace de esta alimentación, se acompaña de la descripción de la crueldad hacia los animales implícita en el omnivorismo.

Frederic Vinyes, médico naturista catalán formado en Alemania se ha preocupado en ¿Carne?¡No, gracias! por desmantelar el mito de lo saludable de los alimentos de origen animal en nuestra dieta. En capítulos dedicados a la historia de la alimentación del hombre, Vinyes no niega que el omnivorismo (comer de todo) haya sido determinante en la  evolución de lo que hoy es el homo sapiens. Sin embargo, critica la supuesta supremacía de esta especie mostrando que no somos tan distintos de otros animales, al menos en lo que se refiere a sensaciones básicas como miedo, hambre, angustia, dolor.

¿Carne?¡No, gracias!  parte de la descripción de una alimentación cruenta, es decir, cruel y sanguinaria, donde el vegetarianismo no es sólo una opción más saludable, sino ecológica, solidaria con quienes padecen hambre y compasiva con los animales.

Los capítulos se acompañan con imágenes a color que muestran la horrenda realidad de los animales que se asesinarán para convertirlos en comida. Porque Vinyes no recurre al eufemismo “sacrificar”, sino que dice las cosas por su nombre. Lo que nuestra sociedad perpetra hacia los miles de millones de animales que cría para comer es un asesinato. Los priva de su libertad desde que nacen, los confina en espacios pequeños y sucios, los transporta durante horas hacia el matadero y acaba con sus vidas golpeándolos, electrocutándolos, degollándolos, haciendo de los mataderos escenarios de vísceras y sangre.

Se echa en falta la inclusión de los huevos y la leche en la alimentación cruenta, pues aunque para su obtención no haya muerte directa del animal, si la hay en el proceso de explotación al que son sometidas millones de vacas y gallinas, quienes para la industria son vistas como meras máquinas de producción. Aunque no hace una defensa declarada del veganismo, llega a conceder que no es necesario el consumo de productos de origen animal para una alimentación óptima.

Escrito con un lenguaje sencillo e intentando poner al alcance de todos la información nutricional pertinente, Vinyes califica a los humanos como “mamíferos oportunistas” que comen carne más por hábito e ignorancia que por preocuparse verdaderamente por su nutrición. Comparando la fisiología de un carnívoro con la de un ser humano, nos da argumentos para responder a quienes nos dicen que “comer carne es natural porque estamos hechos para ello”.

Vinyes recurre a la antropofagia para que nos cuestionemos uno de los más grandes tabúes de la humanidad: ¿por qué nos horroriza comer personas si la alimentación occidental está basada en “cadáveres de animales”? Haciendo una somera vinculación entre la violencia hacia humanos  y animales podemos llegar a considerar que ambas prácticas son igualmente reprobables moralmente, lo único que cambia es la víctima.

Un trabajo serio y que combina sentimiento y conocimiento, ética y nutrición, ¿Carne?¡No, gracias! es una propuesta por un estilo de vida en el que los beneficios del vegetarianismo traen aparejados una mejora en nuestra salud tanto física, como emocional y espiritual.
Rechazar una alimentación cruenta es aceptar que no necesitamos matar a nadie para vivir más y mejor, pero es también una profunda transformación en nuestra manera de relacionarnos con lo que nos rodea.

Gracias nuevamente a Frederic Vinyes por hacernos pensar y sentir que el acto de sentarnos a la mesa significa vida o muerte para los animales y para nosotros mismos.

Leonora Esquivel Frías

Recibe recetas directo en tu correo: