Niños vegetarianos, niños más sanos

Un estudiante de 4to. Año de Bioquímica, nos envió un e-mail consultándonos cuál a nuestro juicio era la mejor edad para comenzar un régimen vegetariano. Mi primera idea fue responderle "en cualquier momento"...

Un estudiante de 4to. Año de Bioquímica, nos envió un e-mail consultándonos cuál a nuestro juicio era la mejor edad para comenzar un régimen vegetariano. Mi primera idea fue responderle "en cualquier momento". Temiendo muy claros los fundamentos, demoré la respuesta y el mejor escenario para abordarla provino justamente a la hora de almuerzo...

 En una institución vegetariana a la cual concurro para almorzar, comenté a una dama de una mesa cercana a la mía, un artículo de prensa de un conocido medio había citado a dos médicos nutrionistas que advertían a los padres negativamente respecto la dieta vegetariana, atribuyéndole riesgos para el desarrollo de los infantes vegetarianos. En ese artículo, la crítica alopática se dirigía hacia una supuesta insuficiencia de algunos minerales (calcio, hierro y zinc) y hacia las proteínas.

Mientras argumentábamos que este error teórico ha sido mecánicamente repetido desde fines del siglo pasado por la "medicina oficial", otro comensal, de gran contextura y posiblemente un ejecutivo de empresa, se incorporó al improvisado análisis mencionando que el también era vegetariano, incluso desde antes de nacer porque sus progenitores lo eran y que su propio padre de más de 80 años, se mantenía sin fármaco alguno y que todos los días realizaba una caminata de ejercicio de varios kilómetros.

Las proteínas no son un monopolio de la carne

La alopatía pediátrica se equivoca a fondo con los vegetarianos. La orientación médica convencional que se entrega hoy a los padres es prácticamente responsable de la casi inevitable incubación de las llamadas "enfermedades del estilo de vida" Estas se sustentan en el consumo progresivo de productos animales, carnes, huevos y lácteos, todo además acompañado de un estilo de vida con apoyo de fármacos, iatrogenia (alteraciones de la salud producida por medicalización) y en escenarios de alta polución. Así, los adultos carnívoros del futuro son condicionados a los mayores riesgos de sufrir en algún momento de sus vidas osteoporosis, artritis, hipertensión, cardiopatías, dermatitis, diabetes, incluso cáncer, todas descapitalizaciones de salud evitables si los padres se hubieran atrevido oportunamente a implementarles una dieta más sana, vegetariana, bien conducida e informada.

En rigor, ni la carne ni el huevo o la leche no materna son necesarios. Más aún, los niveles de toxicidad que actualmente presentan esos productos hacen que su consumo sea contraindicado en muchas patologías y su prescindencia sea la base de tratamientos modernos de recuperación de la salud.

Las proteínas no son un monopolio de los productos animales. Por el contrario se encuentran definitivamente en mejor biodisponibilidad en las hortalizas, semillas y demás vegetales. El ser humano es el único mamífero inducido a beber leche casi hasta su muerte, a pesar de que más allá de su período de lactancia real, el organismo pierde las enzimas necesarias para la degradación de sus componentes más estructurados, cuya asimilación resulta prácticamente nula o bien se convierte en vectores de descapitalización de salud.

Por las campañas pro carne y pro lácteos pasadas y "ad portas" (con recursos cercanos a 550 millones de pesos este año), parece que el consumo de carne y productos lácteos, además de la tradición alimentaria, podemos encontrarlas hoy impulsados muy interesadamente por el negocio ganadero o lechero.

Que debamos ser básicamente carnívoros carece absolutamente de fundamento científico. Esto lo demostraremos a continuación, paso a paso.

El caso más crítico para todas las dietas. Los bebés más pequeños

Los requisitos nutricionales de un bebé son elevados, necesita más proteínas, calcio y muchos otros nutrientes que en cualquier otro momento de su vida. Hoy en día está ampliamente aceptado, incluso por la Asociación Médica Británica, que una dieta vegetariana puede proporcionar todos los nutrientes necesarios para el crecimiento infantil.

Criar a un niño como vegetariano es más fácil que como carnívoro. Es menos mortificante para el niño que se acostumbre a los grupos de alimentos vegetarianos: cereales, legumbres, frutos secos y semillas, productos lácteos y derivados de la soja, frutas y verduras. Puede al principio, que un bebé rechace alimentos con sabor fuerte, como la coliflor y el repollo, a los seis meses, pero puede que le gusten algunos meses después.

Es igualmente fiable criar a un bebé como vegano, sin ningún alimento de origen animal en absoluto, siempre y cuando se asegure de incluir gran cantidad de alimentos nutritivos y que su sistema digestivo que procese todos los nutrientes.

El hierro es un nutriente importante durante el destete, ya que la leche es una fuente muy pobre de hierro. Los bebés nacen con su propia reserva de hierro pero ésta estará agotada a los seis meses. A pesar de la propaganda, ni la carne de vacuno, ni el huevo ni la leche son las mejores fuentes de hierro, calcio, y zinc.

Es sabido que la leche animal no materna debe ser modificada para que los niños no carezcan de hierro, cobre y zinc, minerales fundamentales para su desarrollo, a esta leche se le llama "fortificada". Existen muchas fuentes vegetales excelentes de esos elementos. De acuerdo con el USDA National Nutrient Database for Standard Reference del Departamento de Agricultura de los EE.UU., el sésamo posee casi 8,7 veces más de calcio que la leche por unidad equivalente de peso, las almendras 2,5, las nueces, la leche de soya y diversos subproductos de esta leguminosa también son una muy buena fuente de calcio. Igualmente, casi cualquier vegetal nos proveen - a toda edad - fuentes de hierro, cobre y zinc en mayor y mejor biodisponibilidad que los productos lácteos.

El destete es un proceso gradual que comienza cuando se empieza a sustituir la leche por los alimentos sólidos. Los alimentos sólidos no deberían ser introducidos antes de los tres meses o generalmente después de los seis meses. Por lo general, después de los seis meses, los bebés necesitan una fuente de hierro y otros minerales en su dieta puesto que leche materna ya no puede proporcionarle en suficiente cantidad.

Mas crecido, entre los 6 y los 12 meses, el bebé será gradualmente más capaz de aceptar alimentos con grumos. Los alimentos de la mesa familiar pueden darse mientras no contengan sal. Se pueden introducir guisantes y legumbres bien cocidas y trituradas alrededor de los 8 a 12 meses. Son difíciles de digerir y por ello pueden causar problemas si se introducen anteriormente. Cuando el bebé sea capaz de masticar trozos de fruta, muchos otros alimentos - incluyendo, el tofu, las cremas finas de frutos secos, los porotitos verdes y las lechadas de semillas - pueden convertirse en alimentos cotidianos y estratégicos para el niño vegetariano.

Nutrientes de calidad para los niños vegetarianos

Más minerales calcio, hierro y zinc, vitaminas, aminoácidos, glúcidos, lípidos esenciales y enzimas encontramos siempre biodisponibles en mejor calidad en las frutas, verduras de hoja verde, semillas, granos integrales y demás elementos naturales.

Es un mito que la carne sea la mayor proveedora de aminoácidos que el humano necesita. Tan sólo 10 a 20 vegetales cotidianos contienen la mayor parte de los aminoácidos (constituyentes de las proteínas) que el cuerpo necesita, y en la mayoría de los casos, los vegetales los proporcionan en mayores cantidades. Cien gramos de "carne de soya" tiene el equivalente a medio kilo de carne de vacuno. En cuanto a vitaminas y minerales, sin lugar a dudas, los vegetales son lejos las mejores fuentes de estos esenciales nutrientes, en especial de la vitamina C, considerada "nutriente maestro" por el sistema vegetariano.

La vitamina C natural solamente está disponible en grandes cantidades en el mundo vegetal. Hasta hoy no se conoce otra fuente más rica de vitamina C natural (ácido ascórbico + bioflavonoides) que la que se halla en las frutas, alimentos muy apreciados por los vegetarianos. Al decir del Dr. Matthias Rath, endocrinólogo alemán, la vitamina C estaría destinada erradicar las denominadas enfermedades cardiovasculares de la raza humana en este siglo puesto que participa en la formación del buen colágeno y por tanto de los tejidos de nuestras paredes vasculares.

Desafortunadamente, la vitamina C no es producida por el hombre ni por algunos pocos mamíferos (todos los productos animales, después de muertos tampoco son buenas fuentes de esta vitamina). Por consiguiente debe ser obtenida necesariamente desde la dieta vegetal. Por ello constituye un nutriente considerado estratégico para los vegetarianos y también debería serlo de toda la humanidad. El adulto y también el niño vegetariano que consumen gran cantidad de cítricos aseguran mejor la calidad de una gran cantidad de procesos metabólicos en los cuales participa este importante nutriente.

Todas las vitaminas, tanto hidrosolubles (vitaminas C, grupo B [tiamina, riboflavina, niacina, piridoxina, cobalamina, ácido pangámico] y vitaminoides [biotina, ácido pantoténico, ácido fólico, colina, inositol, PABA, vitamina P) como liposolubles (A, D, E, F, K), están definitiva y generosamente presentes en la dieta vegetariana. Basta examinar cuidadosamente una buena tabla de nutrientes alimentarios para comprobarlo.

Como la cocina vegetariana cuida siempre de no sobreprocesar los alimentos y preferentemente los usa en su forma natural, las vitaminas obtenidas así son de variado espectro, de buena calidad y no sufren deterioro. El niño vegetariano que principalmente consume frutas y ensaladas crudas es un niño definitivamente más sano y equilibrado, porque asegura variabilidad y balance vitamínico.

Los 20 aminoácidos - incluidos los 8 esenciales (isoleucina, leucina, lisina, metionina, fenilalanina, treonina, triptofano y valina) - constituyentes de todas las proteínas (vegetales y animales) pueden ser encontrados incluso en un solo vegetal: la quinoa. La quinoa que desapareció casi 400 años después de la incursión española en América, fue redescubierta en el siglo pasado y hoy día es usada intensivamente por los vegetarianos como otra fuente alimentaria estratégica, junto con la soya, los granos integrales y las semillas.

También los aminoácidos están contenidos pródigamente en la soya. Cien gramos de la llamada "carne de soya" contiene el equivalente proteico de medio kilo de carne de vacuno. Por ello que, definitivamente, el vegetariano no requiere proteínas animales para su sustentación biológica. Las proteínas vegetales son fáciles de obtener y de mejor calidad desde el punto de vista biológico, en cuanto organismo humano puede desensamblar los aminoácidos que las forman con menor gasto de energía que las proteínas de origen animal. Los niños vegetarianos así obtienen todos los aminoácidos requeridos para su crecimiento.

Lo mismo ocurre con la obtención del calcio por los vegetarianos. Se ha demostrado, que si bien en promedio los vegetarianos son más delgados - esbeltos -, sus huesos son más resistentes y firmes. En las poblaciones vegetarianas prácticamente no se conocen la osteoporosis ni las llamadas enfermedades relacionadas con el calcio. La razón, muy simple, los vegetarianos, en especial aquellos que son más estrictos obtienen el calcio desde los vegetales con mayor facilidad que los carnívoros.

Si bien la leche es una rica fuente de calcio, las proteínas animales que contiene la leche impiden la buena asimilación de calcio, y una buena parte de este mineral se pierde en la orina. No así sucede con alimentos como la "leche de soya" y el tofu (koyadofu), derivados de la leguminosa, que contiene hasta 2 veces la cantidad de calcio que se encuentra en el quesillo fresco de vaca. En cuanto al magnesio, otro mineral que participa en la "cadena del calcio", el tofu contiene 150 veces más magnesio que la ricota.

La obtención del resto de los minerales es evidente. Ningún animal "produce" minerales. Sólo las plantas son capaces de absorberlos directamente desde el suelo. Por consiguiente, al consumir una variedad interesante de verduras, frutas, granos y semillas cultivadas en tierras bien rotadas y orgánicamente abonadas, estaremos proveyéndonos en forma directa de excelentes fuentes de minerales biodisponibles de alta calidad.

Los vegetarianos son consumidores de lípidos muy selectivos. La tendencia del consumo vegetariano se centra alrededor de los aceites grasos poliinsaturados y monoinsaturados. El vegetariano, en ningún caso, adquiere en los supermercados los que han sido parcialmente hidrogenados también llamados transgrasos, cuya máxima expresión son las margarinas. Siempre que sea posible, se utilizan los prensados en frío, extravirgen y sin aditivos químicos. Esto evidentemente permite mantener en buen estado nuestras membranas celulares, facilitar adecuadamente los importantes procesos enzimáticos y asimilar las vitaminas liposolubles y armar lipoproteínas de buena calidad y evitar el colesterol exógeno que se capta normalmente en la dieta carnívora. Todo lo anterior contribuye a mantener una buena salud vascular, que en el caso de los niños vegetarianos, si se cultiva desde temprana edad se acrecentará su capital de salud para su vida futura como adulto.

Los carbohidratos, dentro de los llamados macronutrientes, se encuentran en abundancia en los vegetales y no revisten problemas para el vegetariano. Su consumo en debida proporción entrega los materiales combustibles que nuestro cerebro y todo el organismo requieren.

La azúcar blanca no es un alimento para el vegetariano. Es un carbohidrato altamente refinado e inconveniente para el cuerpo humano. La azúcar es ladrona de calcio y depresora de la vitamina C. En su reemplazo se prefiere el azúcar integral, o sustitutos válidos, o mejor miel. En particular, el consumo de fibra que es alto en los vegetarianos y permite adicionalmente un sistema digestivo sano, al decir del maestro Manuel Lezaeta Acharán, donde se fragua la salud o la enfermedad.

Si con todo algún nutriente llegase a faltar, afortunadamente hoy gracias al naturismo moderno, están disponibles en el comercio toda una logística de excelentes suplementos alimentarios naturales - no farmacéuticos -, en todo su espectro nutricional, esto es vitaminas, minerales, aminoácidos, ácidos grasos esenciales, carbohidratos y fitonutrientes contenidos en los vegetales.

No nos preocupemos tanto de algunas vitaminas. Las producimos

Aún más.... Los seres humanos podemos producir las vitaminas D y B12. La vitamina D, vital para la absorción del calcio por nuestro organismo, se genera en la piel mediante un proceso autónomo de fotosesibilidad celular y la B12, la vitamina antianémica, en nuestro tracto digestivo.

La vitamina B12 o cobalamina es una muy compleja vitamina. Es la única vitamina que contiene cobalto, un especial mineral, de allí su nombre cobalto-amina, enlazados con átomos de hidrógeno, carbón, oxígeno, fósforo y nitrógeno. Es sintetizada por el propio cuerpo en el íleon, último tramo del intestino delgado. En la producción de la B12, participan los denominados "factores intrínsecos" o FI, que actúan como facilitadores. Un cuerpo sano, como el del vegetariano, puede disponer de ciertas enzimas mucoproteínicas producidas en las paredes estomacales, de una buena producción de ácido clorhídrico y la de la hormona tiroidea, bioelementos que concurren a ese FI. Algunos investigadores también asocian al calcio como otro FI. En los vegetarianos, el conjunto de estas substancias es de alto valor, por tanto contribuyen a la formación de una buena B12.

La vitamina B12 también puede obtenerse en cantidad suficiente desde los alimentos fermentados, especialmente de subproductos de la soya, algas marinas. Los alimentos extraídos de la tierra que se consumen crudos y sin pelar también contienen colabamina en su superficie.

El tempeh, un alimento oriental muy apreciado por los vegetarianos. Es un fermentado a partir de la soya, tan rico en B12 que 100 gramos equivalen a ingerir más de 2 a 3 veces la cantidad diaria recomendada internacionalmente de B12, según se trate de un adulto o de un niño vegetariano (9-13 años), respectivamente. Ingerida o autoproducida es una de las pocas vitaminas hidrosolubles que el cuerpo humano y animal pueden acumular (las reservas totales de cobalaminas son de 2-5 mg, aproximadamente 1 mg en el hígado, mucho mayores que los requerimientos diarios)

La cantidad de ingesta diaria de B12 recomendada por la Food and Nutrition Board de los EE.UU. es de 2,4 mcg/día para los adultos y para los niños es mucho menos, entre 0,9 a 1,8 mcg conforme su edad se sitúe entre 1 y 13 años. Debido a que es requerida por el organismo humano en tan pequeñísima cantidad (millonésimas de gramo por día), ningún estudio serio ha relacionado la deficiencia de esta vitamina con la dieta vegana (solo vegetales, excluyendo huevos y leche).

La llamada vitamina K se relaciona con al menos tres sustancias naturales, designadas como vitaminas K1, K2 y K3. La primera, fitonadiona o filoquinona (2-metil-3-fitil-1,4-naftoquinona) se encuentra abundantemente en las plantas. Los seres humanos y los animales pueden sintetizar cantidades considerables de vitamina K2 o menaquinonas en el tubo digestivo (intestino delgado y en el colon) a través de las bacterias grampositivas. También podemos sintetizar menaquinona-4, a partir del precursor de vitamina menadiona (2-metil-1,4-naftoquinona), o vitamina K3. La menadiona es al menos igual de activa desde un punto de vista molar que la fitonadiona que es la que se encuentra en las plantas.

Por lo tanto, todas estas vitaminas no constituyen preocupación esencial de los vegetarianos. Gracias al estrecho contacto que mantienen con la naturaleza y a que normalmente poseen un buen sistema digestivo no requieren proveérselas desde la dieta o recurren a ellas cuando las necesitan en forma extra y sólo en cantidades mínimas e infrecuentemente.

Reconocimiento internacional en nuestros días

Es satisfactorio comprobar que entre la comunidad científica se esté desarrollando un creciente reconocimiento de que el vegetariano sea más longevo, resistente, sensible, compasivo, menos agresivo, más estable emocionalmente y hasta aproveche bien sus capacidades mentales, es decir más saludable en todas las edades. La lógica detrás, es que todos sus sistemas celulares se encuentran menos afectados de toxinas y drogas que vienen en los productos animales y demás productos procesados y por tanto su sistema global es menos febril, está más liberado para obtener una mejor nutrición desde los alimentos que consume y además mantiene un contacto más empático con la naturaleza.

Es digno de destacar que la Physician Committee for Resonsible Medicine - PCRM, organización que agrupa a más de 5.000 médicos vegetarianos, con sede en Washington D.C., en los EE.UU. recomiende la dieta vegetariana permanente y para todas las edades. Esta prestigiosa institución incluso ha discutido con las autoridades sanitarias de ese país, el sobrevalorado rol atribuido a los productos animales en la pirámide alimentaria oficial.

La revista especializada 'Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine', que publicó un estudio realizado sobre 4.500 adolescentes con una media de 15 años de los cuales 262 eran vegetarianos, en su mayoría chicas, pudo constatar que en los EE.UU. "adolescentes vegetarianos se alimentan mejor'" principalmente debido a que "consumen más frutas y verduras y menos grasas" y consideran al régimen vegetariano "más que como una moda pasajera", como "una alternativa sana a la dieta tradicional americana basada en la carne". Con su dieta los jóvenes vegetarianos se acercaban mejor a las recomendaciones dietéticas de 'Healthy People 2010', una lista de objetivos alimenticios elaborada por el Departamento de Salud de EEUU para llevar un estilo de vida sano para la presente década.

En efecto, la dieta vegetariana planificada contiene todas las vitaminas, minerales, aminoácidos, lípidos, carbohidratos y demás fitonutrientes que el cuerpo necesita. Desde este punto de vista, teóricamente, en orden decreciente tanto los ovo-lácteo-venetarianos, como los lácteo-vegetarianos y los vegetarianos-estrictos (veganos) saben obtener esos nutrientes esenciales para la vida. Sin embargo, en orden inverso, los llamados veganos son los que mejor captan y asimilan los nutrientes diaros, puesto que su sistema digestivo opera más eficientemente y su sistema interno puede producir más cantidades de las vitaminas endógenas.

Otro de los trabajos clásicos más importantes al respecto es el Oxford Vegetarian Study, trabajo que duró cerca de 5 años y que dirigidos por científicos de la Fundación Imperial para la Investigación del Cáncer, en Gran Bretaña. Este ensayo contó con la participación de 6.000 vegetarianos y 5.000 omnívoros, que fueron seguidos desde 1980 hasta 1984. Este periodo bastó para que los responsables del trabajo comprobaran que el estado de salud de los vegetarianos era mucho mejor que el de los que seguían una dieta omnívora.

La influencia de la dieta vegetariana en las funciones cerebrales es concluyente, especialmente en el campo de la inteligencia y la memoria. Este postulado quedó brillantemente mostrado en un artículo de Dwyer JT, Miller LG, Arduino NL, et al. "Mental age and I.Q. of predominately vegetarian children" publicado en Journal of American Dietetic Association [1980;76:142-7]. Diversas mediciones de destreza y de CI fueron realizadas en Boston en el año 1980, con niños que seguían la dieta macrobiótica de sus padres, unos pocos niños de la Iglesia Adventista, y el resto de familias que simplemente habían decidido ser vegetarianas. El grupo de pediatras pudieron constatar que los diversos test mostraban que su edad mental representaba al menos un año más que su edad cronológica, y que la media de su CI era mayor a la media estudiantil, la cual se situaba en esa población como promedio en 116 puntos, proveyendo en consecuencia, pruebas razonables de desarrollo normal.

Cuándo empezar

En cualquier momento, las madres, antes, durante o después del embarazo, pueden comenzar un estilo de vida vegetariano. Si la madre lo asume en su embarazo, implica que el niño ya es un buen vegetariano neonato. Como dijimos antes, después del destete las guaguas pueden muy naturalmente ser iniciadas como bebés vegetarianos ideales. Los niños en edad escolar, púberes o no, adolescentes y los estudiantes universitarios también pueden abordar el régimen vegetariano en cualquiera de las dos modalidades básicas: ovo/lácteo-vegetariano o estrictamente vegetarianos (veganos). Los adultos en cualquier desempeño laboral, sexo y condición de salud pueden emprender la dieta vegetariana a plenitud. En especial, los enfermos y los ancianos pueden beneficiarse enormemente de este estilo de vida.

Me atrevo al final a sugerir entrar al régimen vegetariano de manera gradual (descartando primero las carnes rojas, luego las blancas y finalmente el pescado, mariscos y huevos, lácteos). Este plan tiene la ventaja de percibir paso a paso nuestra reconversión alimentaria, seguir sus positivos efectos en nuestra bioquímica y en nuestra mente y evitar "el síndrome febril de la abstinencia de la carne". Coménteselo a su entorno más inmediato y si lo desea convérselo con un buen médico vegetariano o con un buen consejero nutricional y después difunda el nuevo régimen. Felicidades! ...

Luis Valenzuela
Ingeniero. Director Instituto Estudios Salud Natural de Chile - IESN Chile - iesnchile@yahoo.com

 


 

Bibliografía:

Marcel Hebbelinck, Peter Clarys, y Ann de Malsche. "Características del Crecimiento, Desarrollo y Condición Física de los Niños, Adolescentes y Jóvenes Adultos Vegetarianos Flamencos". Vrije Universiteit Brussel, Laboratorios de Biometría Humana y de Química Biológica. Tercer Congreso Internacional de Nutrición Vegetariana, Universidad Loma Linda en California.

USDA (Departamento de Agricultura de los EE.UU.). "USDA National Nutrient Database for Standard Reference - 2002". Augost 2002

`Journal of Adolescent Health'
http://www.meddevel.com/site.mash?left=/library.exe&m1=3&m2=1&right=/library.exe&action=latest&source=now&node=TOC@@JAH&site=JAH&jcode=jah

Physician Committee for Resonsible Medicine - PCRM
http://www.pcrm.org/

'Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine'
http://archpedi.ama-assn.org/issues/current/abs/poa10282.html

'Healthy People 2010'
http://www.health.gov/healthypeople/

 

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