Vegetarianismo es salud

Cuando un animal es sacrificado, sus desechos –que normalmente salen del animal a través del torrente sanguíneo- quedan retenidos en su carne en descomposición.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los científicos encuentran cada vez más evidencia de que somos lo que comemos, y los médicos apuntan que nuestra alimentación es crucial para nuestra calidad de vida. La carne producida en países industrializados (granjas industriales) que practican la agricultura intensiva está cargada de pesticidas y químicos nocivos: DDT, arsénico (estimulante del crecimiento para el ganado), sulfato de sodio (usado para darle a la carne el "fresco" color rojo) y DES, hormona sintética cancerígena. En

Los alimentos derivados de animales se relacionan con el colesterol alto, arteriosclerosis, enfermedades cardiovasculares, estreñimiento, trastornos digestivos, cáncer, diabetes, obesidad y otras enfermedades que pueden ser letales.

En Estados Unidos, la nación más consumidora de carne del mundo, una persona de dos morirá de enfermedades cardiovasculares y del corazón. El Journal of the American Medical Association reportó en 1961 que "una dieta vegetariana puede prevenir entre el 90 y el 97% de las enfermedades cardíacas". Ya que una dieta libre de carne disminuye la ingesta de colesterol, hay menos probabilidades de acumulación de grasas animales y colesterol en las arterias, y disminuir con ello el riesgo de una muerte provocada por enfermedades cardíacas. Con una correcta selección de alimentos, puedes prevenir o tratar enfermedades ya existentes, perder peso de manera permanente, prevenir los ataques cardíacos, e incluso, revertir enfermedades cardíacas preexistentes. (1) Actualmente es bien sabido que las dietas ricas en los cuatro nuevos grupos de alimentos (granos, vegetales, frutas y legumbres) establecidos en 1991 por el Comité de Médicos por una Medicina Responsable, reemplazando los anteriores cuatro grupos de alimentos (carnes, lácteos, frutas y vegetales) se dice que previenen el cáncer.

De acuerdo al Judge Rotenberg Center, algunos estudios han demostrado que las personas que no consumen productos animales tienen un sistema inmunitario más fuerte que los omnívoros, porque ingieren un alto contenido de nutrientes antioxidantes y menos toxinas. Ciertas vitaminas y minerales se encuentran solamente en vegetales, especialmente crudos, como la vitamina A, C y E, que reducen las respuestas alérgicas e inflamatorias, refuerzan las defensas y previenen el envejecimiento celular.

Ya se ha comprobado que los lácteos son perjudiciales para la salud y se relacionan con alergias a la lactosa o la caseina, trastornos de las vías respiratorias, problemas de piel e incluso impotencia. La carne se relaciona con trastornos articulares y óseos como artritis, artrosis, osteoporosis, acumulación de ácido úrico y urea, oclusión arterial, gota y obesidad.

El Estudio China -la mayor investigación acerca de la dieta y salud que duró 21 años- comparó a diferentes grupos de personas- demostrando que a más consumo de carne y lácteos, más causas de muerte provocadas por la mala alimentación. (2)

El cuerpo humano es una máquina compleja. Y, como toda máquina, algunos combustibles son más apropiados que otros para que funcione mejor. Los registros médicos de todo el mundo demuestran sin duda alguna que la carne es un combustible muy ineficiente para echar a andar la máquina humana y que eventualmente cobra un impuesto muy alto. Por estos motivos, abrazar una dieta basada en vegetales es un excelente comienzo para buscar una mejor salud para tu cuerpo y tu mente.

 


Bibliografía:

1. Ornish D, Scherwitz LW, Billings JH, et al. “Intensive lifestyle changes for reversal of coronary heart disease: five-year follow-up of the Lifestyle Heart Trial”. Journal of the American Medical Association-JAMA. 1998;280:2001-2007

2. The China Study: The Most Comprehensive Study of Nutrition Ever Conducted and the Startling Implications for Diet, Weight Loss and Long-Term Health, BenBella Books, Inc., 2005

3. Owen S. Parrett, Diseases of Food Animals (Washington, DC, Review and Herald Pub., 1974).

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